Limpiar las ventanas y los espejos es una tarea engorrosa que muchas personas no saben hacer bien. Lo ideal es seguir un orden, de este modo no ensuciamos lo que ya se ha limpiado.

Para muchos limpiar los cristales es una tarea imposible, siempre quedan marcas, vetas y huellas. Cada vez que se limpian los cristales hay que limpiar las ventanas, persianas y marcos. Primero hay que limpiar la persiana, luego el marco y por ultimo los cristales, si limpiamos primeros los cristales, al limpiar lo demás los ensuciaremos nuevamente.

Persianas:

La limpieza frecuente de las persianas impide la acumulación de polvo entre las rendijas, suciedad muy difícil de sacar. Esto se evitará pasando un plumero todas las semanas. Cuando llueve generalmente se bajan las persianas para no manchar los cristales. Si las persianas quedan salpicadas, limpiar con un paño mojado en agua con detergente, aclarar perfectamente y secar. Si la suciedad se ha incrustado, agregar al agua unas gotas de amoníaco y frotar con cepillo. Realizar este procedimiento por dentro, en los marcos y las ventanas. Para limpiar las persianas con celosías graduables, mojar un guante de tela en agua con detergente y pasar por cada una de las laminas de la persiana. Aclarar los guantes cada tanto para mantenerlos limpios. Cambiar el agua cuando sea necesario.

Marcos:

Primero se limpian los marcos y luego los cristales. Sino al limpiar el marco se ensuciaran los cristales. Si los marcos son de madera no hay que mojarlos, bastara con un paño húmedo bien escurrido. Cambiar el agua cada vez que se ponga sucia. Los marcos de aluminio quedan impecables cuando se limpian con agua y jabón.

Cristales y espejos:

Hay muchas técnicas y sugerencias para limpiar cristales. Desde los distintos productos comerciales con alcohol hasta las recetas caseras más inusuales. Dentro de las formulas caseras encontramos la mezcla de agua y un poco de vinagre. Desengrasa y da brillo. También poniendo en partes iguales vinagre blanca con amoníaco y agua, se obtiene una mezcla de rápida evaporación que deja mucho brillo. Los cristales se pueden limpiar con paños que no dejen pelusa o los limpiacristales con goma en el extremo. La ventaja de este instrumento es que no deja huellas y solo hay que secar los bordes. Para lograr que los espejos del baño brillen y no se empañen con facilidad, hay que limpiar con un preparado de 2/3 partes de agua y una de vinagre blanco. Se frota el espejo con papel de periódico humedecido con esta preparación y se seca con un paño de algodón. Las mamparas de cristal quedan limpias con un paño mojado en agua caliente con un poco de vinagre blanco.

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