Ni pez, ni mamífero, ni ave... La respuesta te sorprenderá.

Pues sí, el animal más rápido del mundo es, casi seguro, el que menos te esperas: el ácaro, en concreto, el paratarsotomus macropalpis, un ácaro propio del sur de California sobre el que apenas conocemos nada, desde su descubrimiento en 1916.

 

A este hallazgo ha llegado un estudiante de la Universidad de California que, valiéndose de una cámara de alta velocidad y pequeño tamaño (10 centímetros de diámetro), ha conseguido grabar los movimientos y los "sprints" de los ácaros en su entorno natural.

El tamaño de este tipo de ácaro es similar al de una semilla de sésamo y, sin embargo, puede moverse a una velocidad de hasta 322 longitudes de cuerpo por segundo, lo que equivaldría a una persona corriendo a 2.092 kilómetros por hora, es decir, casi 1,9 la velocidad del sonido. Pero no es solo extraordinaria su velocidad, sino que estos ácaros son también capaces de moverse sobre el hormigón a 60ºC, una temperatura que sería letal para la mayoría de los animales, y, además, son expertos en parar su carrera y cambiar de dirección muy rápidamente.

 

Imagen: arkhangellohim

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