¿Un ciprés en nuestro jardín? Claro que sí, a pesar de que de forma inmediata asociamos su imagen a los cementerios, es el Árbol de la Vida.

Su nombre científico es Cupressus, puede alcanzar hasta los veinte metros de altura y crece en cualquier lugar, ya que es un árbol de rápido y fácil crecimiento. La isla de Chipre le debe su nombre.

Hay más de dieciséis especies y lo más valorado es su madera, similar a la del cedro. Fue venerado por el pueblo egipcio y toda la civilización islámica, asociándolo a la inmortalidad y a la longevidad. En China, se consumían las semillas. Es el árbol que simboliza la unión entre el cielo y la tierra.

Como todas las plantas y árboles, tiene propiedades terapéuticas. Sus frutos tienen propiedades curativas para la piel y la infusión de sus ramas más pequeñas tiene efectos expectorantes y facilita la sudoración. También puede utilizarse como diurético, pues calma todas las dolencias del sistema urinario. Sus frutos tienen un alto contenido en tanino, de ahí su utilidad como cicatrizante de heridas y propiedades antihemorrágicas. El aceite esencial del ciprés es utilizado en cosmética.

 

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