La menta se siembra en primavera y podemos recolectarla a principio de verano.

Sus hojas tienen múltiples usos y todos ellos beneficiosos.

La esencia de la menta es el mentol, y para recolectarlo en su plenitud es mejor hacerlo antes de su floración. Es entonces cuando podemos recoger sus hojas frescas y prepararlas para sus diferentes usos. Para su secado, debemos elegir un sitio seco, con una temperatura inferior a 25 grados, y en lugares cerrados.

La menta tiene usos terapéuticos y culinarios. Las infusiones de menta pueden utilizarse para paliar vértigos, mareos y náuseas o para afecciones de la vesícula biliar. La menta se puede cultivar en maceta o tierra de jardín y, durante cinco o seis años, puede estar produciendo hojas. Su cultivo es realmente fácil.

Podemos usarla como aromatizador de vinagre y aceites, en infusiones, como aderezo para las ensaladas, licores e incluso sopa de menta. Por otro lado, sus usos terapéuticos, como ya hemos dicho, son múltiples; pensemos en lo eficaz de las inhalaciones de vahos de menta para dolencias del aparato respiratorio.

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