Las tarifas son establecidas por las compañías telefónicas, bajo unos parámetros legales y pueden ser de varios tipos.

Es la cantidad de dinero que cuesta llamar, mandar mensajes o navegar a través de Internet con el terminal. Existen dos tipos de tarifas según el servicio: de voz y de datos.

Las tarifas de voz pueden ser de tarificación por minuto o tarifas planas. Las primeras son las clásicas, ya que el usuario sabe lo que le cuesta cada minuto hablado en una hora determinada, en un día de la semana en concreto. La llamada cuesta normalmente lo que cuesten sus minutos, el I.V.A. (que en telefonía móvil es el 18%) y el establecimiento de llamada (cantidad oficial de dinero que pagana los usuarios de tarificación por minuto cada vez que establecen contacto con el interlocutor, y en España son 0,15 céntimos). Este tipo de tarifas, pueden tener asociadas un consumo mínimo, que es la cantidad mínima que debe consumir al mes, y en caso de no llegar al mismo se le abona igualmente.

Y las tarifas planas, son aquellas en las que el contratante paga una cantidad fija cada mes. Con esta cuota, tiene derecho a hablar un determinado número de minutos al mes sin establecimiento de llamada, en el horario y/o días contratados. Muchos usuarios se creen que son minutos gratuitos, pero en realidad son minutos de conversación con el beneficio de evitar el establecimiento de llamada.

Las tarifas de datos son las tarifas que nos permiten navegar por Internet. Se miden por el número de megabytes descargados y utilizados. Lo normal son las tarifas planas, en las cuales se paga una cuota mensual y se disfruta de un número determinado de megas a alta velocidad y cuando se sobrepasa dicha cantidad la velocidad diminuye, pero nunca se tarifica más de lo contratado. Otras tarifas más peligrosas, son las tarifas libres, en las que el usuario podía navegar todo lo que quisiera y abonaba la cantidad de megas descargados. En la actualidad muy pocas compañías las ofrecen.

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