Para un bailarín de ballet clásico es imprescindible saber orientarse en el espacio.

La numeración de las direcciones se basa en un cuadrado imaginario situado alrededor del bailarín. Se ha adoptado este sistema ya que constituye una forma sencilla y eficaz de indicar la orientación del cuerpo.

El público, o frente, es el principal punto de enfoque del bailarín, de tal forma que los lados del cuadrado empiezan por el número 1, en face, y la numeración continúa en el sentido de las agujas del reloj, mientras que las esquinas comienzan con el número 5, que es la del frente izquierda del escenario. La numeración va en esta dirección porque es en la que se suele girar.

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