Hablamos sobre los plazos que tenemos para reclamar o presentar demandas, refiriéndonos a las reclamaciones derivadas del contrato de trabajo o de las relaciones entre trabajadores y empresas.

Los plazos laborales son dos fundamentalmente: por un lado, contamos con una plazo “corto” que se aplica a las reclamaciones contra los despidos, contra las modificaciones de condiciones de trabajo, de reclamaciones de vacaciones y similares. En estos casos, el plazo es corto, ya que contamos con veinte días desde que es comunicada la decisión sobre el despido o sobre la modificación de condiciones al trabajador.

Por otro lado, tenemos un plazo “largo” que se aplica, principalmente, a las reclamaciones de cantidades que nos pueda deber la empresa por salarios no abonados o abonados incorrectamente: aquí tendríamos un plazo de un año para hacer la reclamación. Este período de un año se cuenta a partir del momento en que debimos percibir la cantidad y no lo hicimos.

En uno y otro de estos dos plazos se incluyen la práctica totalidad de las reclamaciones que se podrían llevar a cabo en la jurisdicción laboral.

1

¡Deja tu comentario!

Usamos cookies para personalizar los contenidos y publicidad que ofrecemos en la web, así como obtener estadísticas y analizar el tráfico. Compartimos información acerca del uso que usted hace de nuestra web con nuestros socios de publicidad y de analítica web. Ellos pueden combinar dicha información con otros datos que usted les haya proporcionado anteriormente, o que hayan recogido de su actividad en otros servicios. Al navegar o utilizar nuestros servicios, entendemos que acepta el uso que hacemos de las cookies.