Según Abel Dufresne, el aburrimiento es “la enfermedad de las personas felices”.

El aburrimiento, ese estado emocional de apatía que todos experimentamos periódicamente, puede presentarse de muchas formas y tener muchos tipos de consecuencias. Ya lo dijo el psicoanalista austriaco Otto Fenichel en 1934: no todos los aburrimientos son iguales.

Tradicionalmente se han venido diferenciando cuatro tipos de aburrimiento teóricos, que dependen de la causa que lo provoca, de la actitud que tenemos ante el mismo y de las posibilidades que tenemos de acabar con él:

 

  • Aburrimiento indiferente: lo experimentamos como una situación muy relajada, estamos bien con este aburrimiento porque necesitamos aislarnos del entorno.
  • Aburrimiento de calibración: estamos receptivos a las distracciones que se nos presenten.
  • Aburrimiento de búsqueda: estamos inquietos, buscamos activamente una distracción para vencer nuestro tedio.
  • Aburrimiento reactivo: no solo buscamos una motivación para salir de él sino que además intentamos que no se repita.

 

Pero existe un quinto tipo de aburrimiento, Thomas Götz, de la Universidad de Constaza (Alemania) lo descubrió en una investigación entre estudiantes que fue publicada en la revista Motivation and Emotion

 

A través de este estudio no solo confirmó la existencia de los cuatro aburrimientos teóricos sino que descubrió el aburrimiento apático, parecido a la depresión, un estado emocional negativo para quien lo experimenta, que lo sufre sin más, sin hacer nada por salir de él.

La forma de resolver estos tipos de aburrimiento tendrá unas consecuencias u otras, desde la inspiración creativa hasta la adicción al consumo de drogas o alcohol. Y ¿quiénes son más propensos a aburrirse?

 

  • Los adictos a las emociones fuertes, que perciben la rutina como un sufrimiento.
  • Los sensibles al castigo o al dolor, que construyen un “muro protector” como consecuencia de su miedo y se aíslan del mundo exterior.
  • Los que padecen déficit de atención, que no consiguen implicarse en lo que hacen y, por lo tanto, no se entretienen.
  • Los alexitímicos, que no saben reconocer y expresar sus emociones.

 

¿Te aburres siempre de la misma forma?

 

Imágenes: left-hand, porschelinn.

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