“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tu le herirás en el calcañar”.

La mayoría de los estudiosos de las sagradas escrituras, comienzan a tratar el concepto de salvación a partir de la muerte de Jesús en la cruz, ignorando que inmediatamente después de la entrada del pecado en los seres humanos, Dios comenzó a anunciar que había una esperanza para la raza humana que se concretaría por etapas, de manera que, después de castigar a la primera pareja, Adán y Eva, les comunica que hay una victoria futura y final en la que el hombre y la mujer serían salvados de la muerte espiritual y premiados con la vida eterna en lugares celestiales, al cual llamamos Cielos.

Basado en la Biblia, único libro de texto en el cual confiar, Satanás simbolizado en la serpiente, en todo este proceso perdería fuerza destructiva y lejos de caminar erguida, a partir del castigo de Dios, caminaría o se movería arrastrándose por el polvo de la tierra. En el caso de Eva tendría a sus hijos con mucho dolores en el parto, pero al mismo tiempo la consuela diciéndole que su simiente aplastaría la cabeza de la serpiente, porque esta última solo podría hacerle un daño menor mordiéndole el calcañar. En el caso de Adán se le castigó a labrar la tierra para que le produjera los alimentos, este castigo se extendió a toda la humanidad hasta el fin de los días.

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