Un estudio realizado por la Universidad de California en Davis y la Universidad de Arizona vendría a confirmar esta creencia popular.

El resultado de esta investigación, publicado en Journal of Psycholophysiology ratifica que la conexión entre dos personas puede no ser solo emocional, sino también fisiológica.

 

Y bien, ¿en qué se basa este estudio? En un experimento realizado con 32 parejas. Las dos personas que eran pareja tenían que sentarse relajadas y se les medía la temperatura, la presión arterial y otras constantes vitales. Tras evaluar los resultados, se concluyó que al menos dos de las medidas tomadas tendían a armonizarse.

 

Para corroborarlo, se evaluaron entonces las mismas variables, pero esta vez mezclando a las parejas, es decir, sin que ninguna de ellas coincidiera con la suya. ¿El resultado? No ocurría lo mismo que en la primera prueba, el ritmo de las constantes vitales medidas no coincidía.

 

Asimismo, también se alcanzaron otras conclusiones: lo primero que empieza funcionar a la vez cuando las dos partes de una pareja están cerca es la frecuencia respiratoria y, después como resultado, el ritmo cardíaco, es decir, la frecuencia de los latidos del corazón.

 

¿Y cómo se explica todo esto? Según Emilio Ferrer, profesor de psicología de la Universidad de California y uno de los investigadores de este estudio, la acomodación de las variables fisiológicas de una pareja se explicaría por razones adaptativas. Y es que la vida en pareja exige que las dos personas se sincronicen en diferentes ámbitos vitales: metas, aficiones, alimentación, periodos de sueño…

 

Ya sea por una razón u otra, no deja de ser romántico, ¿verdad?

Imagen: hypotekyfidler.cz

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