Seguro que algún amigo te ha contado que en sus últimas vacaciones pasó mucho tiempo en una sauna o has visto a algún corredor a mediodía en pleno verano. Es una creencia popular que sudar adelgaza, pero ¿es cierta?

Podemos afirmar contundentemente que sudar no nos hace adelgazar. Cuando sudamos perdemos agua y electrolitos, no grasa. La sudoración no es más que una función termorreguladora de nuestro cuerpo, es decir, nuestro organismo intenta mantener siempre una temperatura estable, entre los 35ºC y los 36ºC. Ante un excesivo calor, pone en marcha mecanismos de evaporación para perder temperatura, uno de ellos es la sudoración. Es decir, sudar es una función vital, por lo tanto, adelgaza tanto como respirar.

 

No es recomendable buscar una sudoración excesiva cuando hacemos deporte. Muchas personas que buscan bajar de peso se enfundan en fajas que impiden la traspiración cuando hacen ejercicios, este tipo de actitudes solo hace que nos deshidratemos.

Es bueno hacer ejercicio asegurándonos que sudamos, pues esta es una forma de confirmar que nuestro cuerpo se está esforzando, pero es mucho más importante vestirnos de forma adecuada, sin abrigarnos demasiado y con prendas que permitan una correcta traspiración, así como mantener una adecuada hidratación antes, durante y después del ejercicio físico.

 

Esto es lo que realmente nos va a hacer “adelgazar más”, pues tardaremos mucho más tiempo en fatigarnos y aumentaremos nuestro rendimiento, quemando más energía durante más tiempo y, por lo tanto, perdiendo más grasa.

 

Imagen: mikebaird.

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