Bizancio en Europa, eso es la Basílica de San Marcos

Se trata del principal templo católico de la ciudad, una obra maestra de la influencia bizantina. Se comenzó a construir en el siglo IX para conservar el cuerpo de San Marcos, traído desde Egipto. Dicen que en el siglo X se desató un incendio que arrasó la plaza y mató a las tres únicas personas que sabían donde se hallaban ocultos los restos. La población rezó para que aparecieran, y años después, durante la inauguración de la nueva iglesia, se desmoronó una columna dejando al descubierto un brazo humano. Inmediatamente se edificó una cripta y desde ese momento, los restos del Santo reposan allí.

Una Ley de la República de Venecia decía que los mercaderes que hicieran buenos negocios debían hacer un regalo a la Basílica, de ahí la riqueza que se observa a simple vista. Se puede decir que es el mejor exponente de arte bizantino que se puede encontrar hoy día. La fachada presenta nichos profundos de influencia occidental, decorados con columnas y con mosaicos de oro del siglo XII. Los cuatro Caballos de San Marcos representan la fuerza estatal. Son una obra griega, posiblemente de los Siglos IV-III a.C. que fueron transportados por los venecianos desde el hipódromo de Constantinopla en 1204, después de la conquista de esta ciudad durante la Cuarta Cruzada. Fueron trasladados a París cuando Napoleón conquistó el Estado Véneto y devueltos más tarde a Venecia bajo el mandato de los austriacos. Los que podemos ver asomados a la plaza son una copia, encontrándose los originales en el interior. Se recomienda la visita, a pesar de las colas.

Fotos de Manuel González

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