La Iglesia que nació de la peste.

Es una basílica situada cerca de la Punta de la Aduana. Se construyó, al igual que otras iglesias venecianas, con los donativos de los habitantes de la ciudad a causa de la peste que en 1630 castigó a la población. Se dice que la peste la trajo un hombre, el Conde de Mantua, que fue internado en la isla Lazzaretto Vecchio, pero entré en contacto con un carpintero, e hizo que la infección se extendiera por toda la ciudad. El patriarca de Venecia, Giovanni Tiepolo, prometió "erigir en esta Ciudad una Iglesia y dedicársela a la Virgen Santísima, llamándola Santa María de la Salud y que cada año, en el día en que esta Ciudad sea declarada libre del presente mal, Su Serenidad y Sus Sucesores irán solemnemente con el Senado a visitar dicha Iglesia en perpetua memoria de la Pública gratitud por tanto beneficio".

Destaca por la riqueza de las fachadas y las enormes volutas que parecen sostener la cúpula. La nave central es de forma octogonal, sobre la que se apoya una cúpula hemisférica que está rodeada de seis capillas menores. El presbiterio y el altar mayor predominan sobre todo lo demás. El grupo escultórico sobre el altar representa a una Virgen con un niño, que simboliza a la Salud que defiende a Venecia de la peste. Pueden encontrarse tres obras de Tiziano en el techo: Muerte de Abel, Sacrificio de Abraham y David y Goliat. Cada 21 de noviembre, se festeja la "Festa della Madonna della Salute", en la que los ciudadanos instalan un puente de barcas que va de la Plaza de San Marcos a la Basílica, donde acuden a rezar.

Fotos de Manuel González

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