Aunque resulta atractivo, no es tarea fácil decidir si eres capaz de montar en una góndola.

La góndola es el bote a remos tradicional de Venecia, y durante siglos, el principal transporte entre sus canales. Su forma es alargada y estrecha, con un contorno asimétrico para facilitar la navegación con un solo remo, y con una curvatura que reduce el contacto con el agua. El remo se apoya en una cerradura especial de forma muy característica, que le permite avanzar, girar, etc. De hecho, es muy raro que el gondolero se mueva con una pértiga, pues la profundidad de los canales no lo permite. Dicen que están pintadas de negro por una ley del siglo XVI simbolizando el luto por la peste que castigó la ciudad. Aunque otros dicen, que el negro era para evitar la ostentación y la rivalidad entre familias. Hace tres siglos, había miles de góndolas, y hoy son unas cien. Su función es principalmente turística.

Moverse en los canales con góndolas es una actividad bastante cara. Además, el supuesto romanticismo con cientos de personas haciendo fotos desde los canales, barcos a motor pasando al lado y el olor del agua, le pueden restar interés. Pero, si queremos hacerlo, sepamos elegir el momento del día para invertir bien nuestro dinero (por ejemplo, de noche). Un lugar de especial belleza es el embarcadero cerca del Palacio Ducal y su Puente de los Suspiros, con una gran vista de la isla de San Giorgio Maggiore. El atardecer aquí no se paga con dinero.

Fotos de Manuel González

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