Las copas se sitúan en la parte delantera del plato. Deben colocarse de tal modo que la copa más alta se encuentre a la izquierda de las demás.

La colocación de las copas en la mesa sería: copa de agua, copa de vino tinto y copa de vino blanco. De este modo se facilita el trabajo del camarero, que nos servirá el vino por la derecha. Siguiendo este criterio, la copa de champán la situaremos a la izquierda de la copa de agua, aunque también la podríamos colocar a la derecha.

En realidad sólo son necesarias la copa de agua y una copa de vino, pero si se van a servir varias clases de vino, colocaremos una para vino tinto y otra para vino blanco. En este caso hay que tener en cuenta que podemos encontrarnos con una copa de vino más pequeña que la otra, que es la de vino blanco, ya que al tener que servirse frío, tiene menos capacidad para que no se caliente.

En general las copas deben ser de cristal transparente y liso para poder apreciar el vino, aunque hay diseños preciosos de color, que utilizaremos en ocasiones más informales.

No hace falta recargar la mesa de copas, ya las colocaremos en el momento que vayan a ser utilizadas. Y, por supuesto, todas las copas que coloquemos en la mesa tienen que ser de la misma cristalería, y estar perfectamente transparentes y limpias.

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