The dead man´s hand (la mano del muerto) se le llama a una combinación de cartas concreta en el famoso juego del póquer.

La historia de “la mano del muerto” se remonta al Viejo Oeste, dónde vivía Wild Bill Hickok, llamado “el jugador impasible”.

Era un hombre conocido por su afición al póquer y su gran manejo de las armas. A lo largo de su vida se dedicó a numerosos oficios, pero sobretodo fue valorado por el de sheriff, espía y marshal.

Le gustaba la fama y ser un hombre temible, pero siempre defendió: “Me consideran un homicida con las manos teñidas de sangre, lo cual niego. Solo he matado en defensa propia o en cumplimiento del deber. Nunca he matado a un hombre sin una buena razón para ello”.

 Con el tiempo y su mala fortuna en el juego se arruinó, y fue a parar a la ciudad de Deadwood, que se encontraba en un momento de auge por la fiebre de las minas de oro.

Hickok venía precedido de su fama en el resto del territorio y la multitud de forajidos de la ciudad pensaron que venía a “limpiarla” de todo maleante, así que urdieron un plan para quitárselo de en medio.

El 2 de agosto de 1876, mientras Hickok jugaba al póquer en el Saloon nº10 de Nuttal&Mann, entró John Jack McCall, más conocido como Crooked Nose (nariz ganchuda), y se acercó a Hickok disparándole en la nuca. Este calló muerto en el instante sobre la mesa, sin soltar las cartas de la mano. Sostenía en ese momento dos ases y dos ochos y esperaba una quinta. Desde ese momento a esta combinación de ases y ochos, preferiblemente de picas y tréboles, se le llama la mano del muerto, una jugada gafada.

Información obtenida del libro Breve Historia del Salvaje Oeste; Pistoleros y Forajidos. Editorial Nowtilus.

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