Algo más alejado del centro de Londres, pero solo unos minutos en el metro, se encuentra el imperdible British Museum.

El famoso Museo Británico, con varias de las piezas arqueológicas más famosas del mundo, es, al igual que la National Gallery, gratuito (aunque las donaciones se pidan en urnas colocadas por todos lados), repleto de visitantes, restaurantes, tiendas… Aquí sí se permitían hacer fotos. La Piedra de Rosetta, la responsable de poder leer buena parte de los jeroglíficos egipcios, allí la tienen… Y esto sólo es el principio. El interior del museo es un gran espacio impresionante y distribuye desde esa especie de plaza cubierta a varias secciones. Una de las últimas ampliaciones del Museo Británico se inauguró en diciembre de 2000.

Se trata del Gran Atrio de la Reina Isabel II. Ubicado en el centro del museo, está diseñado por el estudio del arquitecto Norman Foster. Ocupa el sitio que antes ocupaba la Biblioteca Británica, ya trasladada a su nueva sede. El Gran Atrio se ha convertido en la mayor plaza cubierta de Europa (90 x 70 metros). El techo del atrio es de cristal y acero, y está compuesto por 1.656 pares de cristales.

Os muestro esta fotocomposición realizada en nuestro viaje para que os hagáis una idea de las dimensiones del atrio. Si tenemos mucho interés en la arqueología o en la historia, desde luego necesitaremos, como mínimo, un día completo en este museo.

Texto y Fotos: Manuel González

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