“Apaga y vámonos” es una expresión que seguro que has utilizado más de una vez, pero, ¿te has preguntado de dónde viene?

Según la RAE, la expresión “Apaga y vámonos” se utiliza cuando:

 

Una cosa toca a su término o al oír o ver algo muy absurdo, disparatado o escandaloso, de este modo abandonando un problema insoluble.

 

Es decir, es un dicho popular que se usa para dar por finalizado cualquier asunto o cuando escuchamos algo tan disparatado que parece no tener remedio. ¿Cuál es el origen de esta expresión?

 

Pues la primera referencia la encontramos en una pequeña historia que aparece en la obra Un paquete de cartas (1888), escrita por Luis Montoto Rautenstrauch. Esta historieta narra la rivalidad entre dos clérigos, que Sbarbi contextualiza en Pitres un pueblo de la Alpujarra granadina.

 

Estos dos clérigos aspiraban a la plaza de capellán castrense y, para ganarla, tenían que oficiar la Santa Misa en poco tiempo. Como el enfrentamiento era arduo, ambos apostaron sobre cuál de los dos sería capaz de oficiar la misa más corta. Concluidos los preparativos, el primer clérigo comenzó la misa, pero, en lugar de introducirla con el tradicional “Introibo ad altarem” pasó directamente al “Ite, Misa est”, la fórmula litúrgica que anunciaba la bendición final. El segundo clérigo, lejos de acobardarse, aceptó el reto y, dirigiéndose a su monaguillo, exclamó: “¡Apaga y vámonos! Que ya está la misa dicha” 

Imagen: archer10 (Dennis). 

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