Merluza, dorada, salmón, sardina, jurel… Todos son pescados, ¿por qué llamamos a unos pescados blancos y a otros pescados azules?

El pescado es un alimento muy nutritivo, cualquier variedad es rica en proteínas, vitaminas y minerales, sin embargo, unos pescados son más grasos que otros. Esta es la principal diferencia entre el pescado blanco y el pescado azul: su contenido en grasa.

 

Los pescados blancos son sedentarios, encuentran su alimento cerca y no tienen que desplazarse, por lo que no necesitan acumular grasa. Su contenido en grasa habitualmente no llega al 3% y son pescados muy fáciles de digerir. La merluza, el lenguado, la pescadilla, el bacalao, el gallo, la dorada o el rodaballo son pescados blancos.

Los pescados azules, por su parte, hacen grandes movimientos migratorios, por lo que necesitan acumular grasa en sus tejidos para afrontar esos largos viajes. El contenido en grasa del pescado azul suele superar el 10%, es decir, contienen unos 10 g. de grasa por cada 100 g. de carne. Son pescados azules el atún, el salmón, la sardina, el bonito o la caballa. 

Por lo tanto, el aporte calórico de los pescados blancos es menor que el de los pescados azules, sin embargo, el consumo de pescado azul es muy beneficioso, pues sus grasas son saludables: mono y poliinsaturadas, como los ácidos grasos oleico, linoleico y omega 3, beneficiosos para prevenir y tratar los niveles altos de colesterol. Para llevar una dieta adecuada y saludable, la mejor opción es equilibrar el consumo de pescado blanco y azul.

 

Imágenes: Ideas in Food[puamelia].

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