La Calva es un juego o deporte popular, que se practica desde tiempos inmemorables en zonas rurales de Castilla y León, Aragón y norte de Extremadura.

Se trata de un juego habitual en algunas zonas de Castilla y León, Aragón y  norte de Extremadura. Es una práctica ancestral, vinculada a los pastores y a las zonas rurales, que tiene en los pueblos íberos y celtas a sus primeros adeptos.

Este deporte tradicional posee unas reglas muy sencillas. Se trata de golpear una pieza de madera (la calva), lanzando un instrumento de metal o piedra denominado morrillo, marro o borrillo. Algunos ven, en la calva, cierto parecido con el juego de la petanca.

El campo de juego es un rectángulo, con una longitud aproximada de 25 metros (dependerá de las características y habilidad de los jugadores) por 5 metros de ancho. La distancia de tiro se ha establecido en 14,5 metros.

Es posible jugar a la calva en modalidad individual o por equipos, compuestos por dos o tres personas. El rayero es el árbitro en este deporte popular. Su misión consiste en anotar los puntos y mediar cuando se producen jugadas dudosas. No obstante, en algunos lugares existe el rayero o rayador  y el calvero, siendo éste el juez de la contienda y el primero el encargado de anotar las "calvas" dadas por buenas por el árbitro.

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