Podemos comer sano y ecológico fuera de temporada, sólo necesitamos un invernadero que nos permita disfrutar de frutas y hortalizas todo el año.

¿Para qué sirven los invernaderos? Hemos oído hablar de ellos y los hemos visto sin pararnos a pensar para qué se utilizaban esas estructuras, de plástico e hierros en su mayoría, y qué había dentro.

Los invernaderos se usan para proteger y preservar el crecimiento y desarrollo de las semillas más débiles. Se les da el nombre de invernaderos o invernáculos, y pueden ser de vidrio o plástico. Aprovechan la radiación solar y se produce un calentamiento interior que eleva la temperatura respecto a la que se da en el exterior, permitiéndonos cosechar de forma temprana frutas y hortalizas de temporada.

El inconveniente podría ser el coste económico, pero existen alternativas económicas, ecológicas y biodegradables, ya que es posible sustituir el vidrio o el plástico por botellas de PVC y construir nuestra propia “estufa”, que era como se denominaban a los invernaderos en la antigua jardinería española.

El invernadero o invernáculo debe crear las mejores condiciones para nuestras plantas, previniendo los problemas que puedan darse posteriormente, siguiendo los dictados de la Agricultura Ecológica, prevenir es mucho mejor que curar y si llegamos a ese extremo, hacerlo de forma ecológica y respetuosa con nuestro entorno.

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