Todos y todas somos consumidores, ¿pero lo somos de forma consciente? Formar parte de un grupo de consumo nos permite adquirir conciencia de lo que comemos.

No todas las personas podemos o queremos cultivar un huerto, y eso no quiere decir, que no queramos alimentarnos de una forma saludable.

La alternativa nos la ofrecen los diferentes grupos de consumo que permiten la comercialización, en el canal corto, de productos ecológicos. El canal corto se basa en una relación de confianza entre la persona consumidora y la persona productora. Formar parte de un grupo de este tipo nos permitirá acceder a una serie de alimentos, libres de pesticidas, transgénicos y productos químicos y favorecer un consumo responsable que busca el equilibrio entre nuestras necesidades y la de las personas productoras.

No debemos olvidar que no son tiendas, sino espacios que fomentan un consumo acorde a un pensamiento de respeto con el entorno y con las personas, aún así, en grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, existen grandes superficies de consumo ecológico, en el que incluso podemos adquirir productos lácteos y carnes o cadenas de alimentación que, entre sus líneas de producción, contemplan la ecológica o biológica.

En cualquier caso, actualmente es posible comer de forma sana y responsable, ya que cada vez son más las vías para acceder a este tipo de alimentación.

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