El origen del protocolo diplomático se sitúa en 1815, año de celebración del Congreso de Viena.

El protocolo diplomático es el conjunto de reglas que, aceptadas por toda la comunidad internacional, rigen las relaciones entre los diferentes estados y entre éstos y las organizaciones internacionales. En 1815, en el Congreso de Viena se acordaron estas normas, que, con algunas modificaciones o ampliaciones, permanecen vigentes hoy en día.

El protocolo diplomático está sometido a una regla básica. Esta norma determina la igualdad de todos los estados en las relaciones internacionales, con independencia de la capacidad económica, el tamaño o el nivel de desarrollo de los países. Esa igualdad jurídica se traslada, también, a los jefes de estado, presidentes y monarcas de cada una de las naciones.

De esta forma, todos los jefes de estado poseen el mismo rango, con independencia del nombre de su cargo (presidente de república, rey etc). La determinación de la precedencia deriva de la antigüedad en el puesto. En el caso de los estados, se ha impuesto la organización alfabética en el idioma del país anfitrión (inglés en la ONU o francés en la OCDE, por ejemplo).

De igual manera, las precedencias entre funcionarios diplomáticos y entre embajadores se establecen en atención a la fecha de antigüedad en el respectivo cargo.

 

Fuente: "La diplomacia y su protocolo". Blanca López Caballero. Ediciones Protocolo. Colección Área de Formación. Madrid 2006.

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