Con un poco de imaginación podrás ver las galeras asomando en el horizonte de esta costa de Portugal.

En Vila Nova de Milfontes la historia está presente más allá del urbanismo de pueblo pesquero. El Fuerte de San Clemente (que no castillo) típico del siglo XVI, estaba preparado para vigilar, desde la desembocadura del río Mira, al océano Atlántico. ¿A quién había que vigilar? Sobre todo a piratas, corsarios y otros europeos hostiles. Comentaremos fortificaciones como ésta en poblaciones portuguesas costeras como Peniche, Ericeira o Ilha Do Pessegueiro.

A finales del siglo XVI, Milfontes era un pequeño municipio con varias decenas de familias. Los habitantes estaban prácticamente desarmados, no existiendo armas de fuego. Se dio entonces un gran ataque por parte de los corsarios y, en una mañana de verano cuando los corsarios aparecieron, varias galeras penetraron en el estuario y desembarcaron cientos de hombres armados. 

Las fuentes históricas cuentan que los residentes fueron sorprendidos, pues era día santo y estaban en la misa. Saqueada y quemada la villa, además de capturados buena parte de los habitantes, los corsarios se retiraron dejando detrás de sí una población destruida. Por ello cualquier Reino que se precie debía entonces "fortificar" sus pueblos mirando con miedo al Océano Atlántico.

Fotos de Manuel González.

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