Para muchos, la auténtica capital de Portugal es Oporto.

Y es que esta zona dio origen al condado que posteriormente facilitó la creación del reino de Portugal. Todo empezó con los romanos, ya que el río Duero separaba dos localidades: "Cale", en la margen izquierda, y "Portus", a la derecha. Por aquí transcurría la calzada romana desde Braga hasta Lisboa. Ese "puerto de Cale" acabó siendo "Portucale". El condado ganó importancia a lo largo de los siglos y, una vez cristiano, acabó dando nombre a Portugal. Desde el siglo XIV, Oporto creció hasta ser la segunda ciudad en importancia después Lisboa. Fue el lugar donde se abastecía la flota portuguesa en su expansión en ultramar, y de esa época viene el mote de "tripeiros". Había que costear una flota que fuera a la conquista de Ceuta, así que se confiscó el ganado de la zona, permitiendo a los propietarios quedarse solo con las vísceras.

La influencia inglesa fue notable en el siglo XVIII, ya que comerciantes de vino británico se asentaron allí gracias a acuerdos comerciales, por lo que llegaron a tener el monopolio de los vinos de la ribera del Duero. Toda esa herencia se puede percibir, por ejemplo, en las bodegas del la margen izquierda, en la antigua "Cale" que luego fue "Gaia", y hoy Vila Nova de Gaia.

Fotos de Manuel González

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