En México, la producción de calabaza por hectárea en 2009 fue de 16,8 toneladas.

Las calabazas que se producen en el mundo, cuya cosecha se realiza de forma manual, son originarias de las especies de domesticación mexicana; según afirma la Monografía de la calabaza: fruto y semillas de Financiera Rural de México

En México, se cultivan cinco variedades de calabaza que son: la calabaza o calabacita (tierna), la calabaza de castilla (empleada para elaborar dulces), la calabaza pipiana (de la que se aprovecha sus semillas), chilacayote (como verdura o para dulces) y la calabaza kabosha (para postres o platos salados). En general, se aprovechan todas las partes de la planta como verdura, como ingrediente de alimentos dulces y salados, y para elaborar numerosas bebidas. En concreto, de la calabaza madura producida en México, el 42 % es de la variedad de calabaza de castilla y el 44% de la de Kabosha. 

La calabaza, para poder desarrollarse, precisa de un clima que no sea demasiado frío, en el que las temperaturas oscilen entre los 12,5º C y los 15º C. Por ello, la cosecha obtiene resultados mucho más productivos entre los meses de primavera y verano: en 2009, la producción de calabaza en suelos de riego (65,5% de la superficie) en ese periodo fue de un 72,7%.

En total, la producción de calabaza madura en el país mexicano varió significativamente entre 2000 (65.800 toneladas) y 2009 (92.971 toneladas); destacando especialmente el año 2006, cuando se alcanzaron 116.782 toneladas de calabazas. Sin embargo, la producción por hectárea fue mayor en el 2009 con 16,8 toneladas por hectárea, comparadas con las 12,8 toneladas de 2000 y las 15,4 toneladas de 2006.

Entre los distintos estados, Sonora fue el mayor productor de calabaza con una producción del 60% del total entre 2004 y 2009; seguido por Nayarit (11%), Zacatecas (10%), Guerrero (5%) y Michoacán (2%).

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