Lugar de bonitas playas y un convento muy original, entre otras cosas.

A escasos minutos de la ciudad de Setúbal y dejando a su fortificación a la derecha, una carretera nos permite recorrer la sierra de Arrábida. En verano hay que tener la precaución de informarse sobre el acceso a las playas, puesto que la afluencia de público puede convertir a la estrecha carretera en una vía de un solo sentido. Permanezcan atentos a los horarios e indicaciones en el camino. La afluencia se debe a sus playas, como Figueirinha o Galapagos, aunque nuestra favorita será la de Portinho da Rábida, pequeña aldea de pescadores en el extremo de la carretera. Recomendable si se está por la zona y hace calor.

Siguiendo la carretera se puede subir a la sierra, entre maleza de la zona, desde donde se observarán magníficas panorámicas del lugar. Entre la vegetación de la sierra aparece el convento de la Arrábida, con una distribución peculiar. Como si estuviéramos en las islas griegas, los eremitorios están separados y aislados, para la comunidad de franciscanos que vivió allí hasta el siglo XIX. Estos eremitorios conducen hacia un pequeño templo. Actualmente su visita debe ser concertada con anterioridad, para asegurarnos que no nos quedaremos sin verlo.

Fotos de Manuel González.

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