El vino es una de las bebidas más populares de la historia de la humanidad y, a su vez, una de las más saludables.

A lo largo de la historia, el vino ha estado presente en nuestras mesas para acompañar grandes eventos y grandes platos. 

Esta popular bebida se obtiene mediante la fermentación alcohólica de zumo de uva. El cultivo de vid está, en su mayoría, dirigido a la producción de esta bebida, constituyendo de base económica, sobre todo, en gran parte de poblaciones de las zonas con clima mediterráneo, que favorece su cultivo. 

Como cualquier bebida alcohólica, el vino tiene los perjuicios que todos conocemos si abusamos de él. Pero la verdad es que se trata de una bebida saludable con múltiples beneficios para nuestra salud si se consume moderadamente. Se recomienda su consumo para favorecer el sistema circulatorio, sobre todo el corazón por su aporte de polifenoles, que disminuyen el colesterol nocivo para la salud, reduce la tensión arterial y las alergias, además de disminuir el nivel de insulina en sangre. También ha sido muy utilizado para combatir enfermedades del sistema digestivo como el cólico intestinal, la colitis mucosa, el estreñimiento, la diarrea e incluso se ha empleado para casos de anorexia. 

En conclusión, tanto para tomar una copa como para utilizar en nuestros platos, el vino es una bebida totalmente recomendable, siempre usándola con mucha moderación. 

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