No dejes que el factor suerte determine el resultado.

Comprar una sandía puede ser una verdadera lotería, no es extraño llegar a casa, abrirla y descubrir que no tiene jugosidad ni sabor. Para evitar que esto ocurra, te damos una serie de pautas que te permitirán reconocer al instante si una sandía está madura sin necesidad de ir armado a la frutería o supermercado con un cuchillo.

El primer paso para saber si una sandía está lista para consumir es observar su piel, si presenta manchas de color amarillo pálido es que esa sandía ha madurado al sol. Por lo tanto, el primer truco para encontrar la sandía perfecta consiste en huir de las sandías que presentan una piel verde, pulcra y brillante y buscar las sandías más “feas”. Después, comprueba su peso, una sandía que pesa más de lo que parece indica que está suficientemente madura, cargada de azúcar y, por lo tanto, de sabor.

Finalmente, unos toquecitos con los nudillos nos permitirán evaluar el sonido. Si el sonido que producimos al golpear suavemente la sandía es seco, está lista para comer.

 

Imagen: Farbs01

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