Finalizar las vacaciones e introducirnos otra vez en nuestra rutina puede convertirse en un proceso que nos produce malestar físico y mental. Existen consejos muy eficaces para que el cambio sea lo más feliz y tranquilo posible.

El síndrome post-vacacional se puede prevenir y combatir siguiendo estos consejos:

-    Partir las vacaciones: Si contamos con un periodo largo de vacaciones es recomendable distribuir los días en bloque. Por ejemplo, si tenemos un mes de vacaciones podemos establecer dos bloques de quince días. De esta forma evitamos la saturación y el cambio de hábitos es más progresivo.

-    Establecer, dentro de nuestros días de vacaciones, un periodo para adaptarnos al cambio de hábitos. Por ejemplo, dejar un par de días para estar en casa e ir tomando la rutina que dejamos antes de las vacaciones. Así la vuelta no es tan brusca.

-    También podemos establecer una vuelta pausada… continuar, ya en nuestra rutina cotidiana, con algunos placeres veraniegos.

-    En el e trabajo hay que ser consciente de que el rendimiento irá creciendo en un par de días. Hay que incorporarse a la rutina laborar lo antes posible y compartir las experiencias vividas con los compañeros.

-    Un truco interesante es no hacer coincidir la vuelta al trabajo con un lunes, incorporarse un miércoles o jueves reduce el impacto psicológico.

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