O lo que es lo mismo: ¿qué clase de cuerpo tienes?

Y es que el somatotipo no es más que eso: el perfil de cada cuerpo, teniendo en cuenta sus proporciones y forma física. El somatotipo viene determinado genéticamente y no es puro en una persona, sino que todos tenemos mezcla y un predominio de uno ellos, aunque es posible cambiarlo a través del ejercicio y la alimentación. Es por ello que es fundamental conocer tu somatotipo para optimizar tu entrenamiento y conseguir el cuerpo que quieres.

Se diferencian tres somatotipos:

 

Endomorfo: estructura ósea de gran proporción, con hombros anchos y cadera prominente. Los endomorfos ganan masa muscular con facilidad, pero también tienen una predisposición a almacenar grasas.

 

Mesomorfo:  cuerpo en forma de V, esbelto, de cintura estrecha y hombros anchos. Los mesomorfos tienen tendencia a desarrollar masa muscular sin almacenar tejido graso.

 

Ectomorfo: con extremidades largas y delgadas y poca grasa acumulada. Los endomorfos tienen grandes dificultades tanto para ganar masa muscular como grasa.

 

Imagen: Granito diaz

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