El aceite de argán, por sus cualidades curativas y regeneradoras, puede usarse como complemento alimenticio, como producto curativo o como un cosmético natural.

El aceite de argán, que encuentra como centro de cultivo el sudoeste de Marruecos, cuenta con una gran diversidad de componentes que lo han convertido en un producto natural muy beneficioso para la salud. Sus usos pueden ser:

- Uso dietético: se caracteriza por su elevada composición en ácidos grasos esenciales (ácido oleico y ácido linoleico), necesarios en la alimentación humana, puesto que nuestro organismo no puede generar por sí mismo. También, destacan sus propiedades antioxidantes y reductoras del colesterol; con lo que se emplea como base alimenticia para personas con problemas circulatorios o con enfermedades cardiovasculares.

- Uso curativo: otro de sus elementos principales son los fitosteroles, que favorecen la regeneración celular; y por tanto, la cicatrización de las heridas superficiales. También se aplica para las quemaduras y para enfermedades de la piel como dermatitis, soriasis, etc.

- Uso cosmético: se emplea para el rostro, las uñas y el cabello. El aceite de argán cuenta con importantes niveles de Vitamina E y de antioxidantes, que proporcionan una protección natural a la piel contra los radicales libres, y le dan luminosidad y elasticidad. En el caso del cabello, se suele recomendar extender unas cuantas gotas de este aceite sobre la parte baja del cabello unos minutos antes de lavarlo para hidratarlo.

Tradicionalmente, las mujeres bereberes lo han usado para la regeneración estructural del cabello y de la piel. Y precisamente, eran ellas mismas las que lo elaboraban a mano a partir del fruto del árbol de Argán. 

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