Se debe hacer un esfuerzo intenso para controlar el en-dehors al trabajar en puntas y en los saltos en ballet.

En las cortes europeas de inicio del ballet clásico, se consideraba elegante y refinado girar hacia afuera los pies y las piernas. Poco a poco se fue desarrollando la técnica hasta conseguir la apertura desde la articulación de la cadera para aumentar la amplitud articular.

Hoy en día observamos que los bailarines, con su técnica, llevan el cuerpo a sus límites máximos al realizar estiramientos muy elevados y grandes saltos, pero para que la abertura no produzca un desequilibrio corporal se debe comprender perfectamente en qué consiste el control de la pelvis y la colocación del peso.

La rotación externa de la cadera se controla mediante el glúteo mayor, los músculos más profundos de la zona glútea, que son los pequeños rotadores y mediantes los abductores o músculos de la cara interna del muslo.

Si la pelvis está bien colocada los abductores se activan con gran potencia, juntan los muslos, los rotan hacia afuera y aplanan los muslos en la parte frontal. Como consecuencia de esta acción se rota también el resto de la pierna y se mantiene el pie en un grado de apertura que corresponde al de la cadera.

El control del en-dehors se incrementa cuando se debe equilibrar el cuerpo sobre una sola pierna. Cuando el contacto con el suelo se reduce en los ejercicios de ballet, como cuando se trabajan los saltos o las puntas, se debe hacer una gran fuerza para mantener el control del en-dehors.

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