Es cada vez más habitual, pasear por las ciudades y encontrarnos una huerta en un patio, o un balcón lleno de tomates, ¿moda o fomento del autoconsumo?

Lo que ahora es una moda, durante las grandes guerras se convirtió en una necesidad, ya que era la única manera, en la que ciudades como Londres o Berlín podían autoabastecerse de alimentos frescos. También en períodos de entreguerras, y especialmente durante la crisis del 29, en Estados Unidos surgieron los relief Gardens.

Ahora estamos en crisis y resurgen los huertos en las ciudades, los balcones se llenan de tomates, pimientos, ¿moda o necesidad?.

La realidad es que nos permite llevar a nuestra mesa salud, dedicándoles un poco de tiempo y ganas con la satisfacción que supone recuperar el contacto con la tierra y disfrutar de cultivar, recoger y cocinar nuestros propios alimentos, con la garantía de que han sido tratados de la mejor y más saludable manera.

La conjunción entre crisis y moda, nos ha propiciado cuestionarnos los valores hasta ahora imperantes, para descubrir, que no se trata de tener sino de ser, y trabajar la tierra en ecológico, es trabajarnos a nosotros y nosotras, en beneficio propio y del entorno en el que vivimos, así, vamos a llenar nuestros balcones y terrazas de pepinos y tomates.

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