Marruecos se sitúa a unos pocos kilómetros de España y, sin embargo, la cocina marroquí es una de las menos conocidas en nuestro país.

Se trata de una gastronomía que nos transporta a un mundo de aromas y sabores evocadores, a pasear por los mercados de los pueblos marroquíes, entre puestos de especias y frutos secos. Es olor a azafrán, hierbabuena, clavo, cardamomo y a un sinfín de fragancias… Es una cocina con influencia musulmana, judía, cristiana, egipcia, e incluso francesa en algunas zonas.

En la mesa nos encontramos un plato principal acompañado de multitud de aperitivos, como las briuats, ensaladas, pastelas, verduras... Los platos estrella son el tayine y el cuscus. Podemos degustar deliciosos platos de cordero, pollo, camello o paloma, y en la zona de la costa algunos platos de pescado.

No hay que olvidar que el único “cubierto” que se usa para comer estos manjares son los dedos. Las buenas costumbres nos dicen que son el pulgar, el corazón y el índice los encargados de llevarlos a la boca.

Y para terminar, vamos a tomarnos un té, con azúcar y un poco de hierbabuena, en una maravillosa tetera repujada, acompañado de unos deliciosos dulces tan coloridos como contundentes, cuyos principales ingredientes suelen ser los frutos secos y la miel.

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