Seguro que utilizas esta expresión casi a diario cuando tu estómago empieza a hacer ruiditos, pero ¿de dónde viene?

El significado de la expresión “matar el gusanillo” ha variado mucho a lo largo del tiempo, y es que su sentido actual de satisfacer nuestro apetito antes de las comidas principales tenía poco o nada que ver con el sentido que le atribuían nuestros abuelos.

Curiosamente, la RAE presenta las dos acepciones:

 

1. Satisfacer el hambre momentáneamente.

2. Beber aguardiente en ayunas.

Y es que hasta no hace mucho “matar al gusanillo” se refería a esto último, a un remedio popular para las lombrices y otros parásitos intestinales que consistía en tomar una copa de aguardiente como desayuno

 

Esta creencia se basaba en todo tipo de explicaciones “científicas”. Hay quien la atribuye al propio Pasteur, según el cual, existían parásitos en la saliva en ayunas que desaparecían cuando eran arrastrados por la comida al estómago.

 

Incluso, se publicaban artículos sobre el tema en revistas de la época, como el que encontramos en la revista Alrededor del mundo, en 1904, que apoya la conveniencia de desayunar vino y pan. Este artículo narraba la historia de la esposa del magistrado francés La Venarde, que murió en 1519 súbitamente y sin causa aparente, hasta que, al hacerle la autopsia, se encontró un gusano que le había perforado el corazón. Al aplicarse sobre el bichito un trozo de miga de pan empapado en vino, murió en el acto, de ahí, según la revista, que sea beneficioso empezar el día con pan y vino.

 

Imagen: OpenClips.

 

Si bien no hay que desayunar ni mucho menos alcohol, sí estamos de acuerdo con que hay que empezar el día con un buen desayuno y, además, nos llevamos una historia cuanto menos divertida y curiosa.

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