Todos estornudamos y no sólo los seres humanos, sino también muchos animales, pero ¿por qué lo hacemos?

Pues a pesar de los avances de la ciencia sigue siendo un misterio por qué se produce el estornudo y no se conoce con certeza la causa. Se sabe que el estornudo es un acto reflejo, un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo que se produce por motivos muy variados: desde la presencia de sustancias perniciosas en el aire hasta la exposición a una potente fuente de luz.

El estornudo es un espasmo, que viene precedido de un cosquilleo en la nariz, resultado de una inspiración prolongada y que siempre termina en una expiración violenta. Aunque no se puede estornudar a voluntad, sí que se tiene sobre el estornudo un pequeño control consciente que puede permitirnos reprimirlo en ciertas ocasiones.

Al respirar, la nariz calienta, humidifica y filtra el aire, antes de que éste llegue a los pulmones. En ciertas ocasiones, cuando hay una mucosidad excesiva, alergias o el aire está demasiado sucio, la nariz no puede filtrarlo y las células nerviosas envían impulsos al cerebro produciendo que los pectorales, el abdomen, el diafragma y la faringe, se contraigan súbitamente, expulsando ese aire no filtrado por la nariz. A través del estornudo, nuestro cuerpo expulsa las sustancias perjudiciales para nuestro organismo.

 

Imagen: tinafranklindg

0