Según un estudio científico, el uso de la hipnosis para dejar de fumar es más del doble de eficaz que el resto de las técnicas.

Según el estudio llevado a cabo en la Universidad de Iowa por Chockalingham Viswesvaran y Frank L. Schmidt, el uso de la hipnosis era el doble de eficaz que el resto de técnicas.

El motivo principal por los que la hipnosis tiene este alto índice de éxito es porque, normalmente, fumamos por cuestiones manejadas desde nuestra mente inconsciente. Y eso dificulta que logremos abandonar un hábito tan arraigado sólo con el esfuerzo de nuestra mente consciente, puesto que la actividad inconsciente de nuestro cerebro supone nada más y nada menos que el 88% del total.

Cada persona fuma por una infinidad de motivos diferentes. Y cada persona asocia sus momentos de tabaco a diversas situaciones, lugares y personas. Y todas estas asociaciones no son controladas de manera consciente. Se van alojando en nuestra mente inconsciente, generando una serie de creencias con respecto al tabaco, que son las que nos llevan a fumar e incluso a pensar que fumar, por increíble que parezca, es bueno para nosotros o nos ayuda. Aunque sea muy puntualmente. Pero siempre tenemos una excusa positiva para echarnos “ese cigarrito”.

Si creemos que fumar nos relaja, está claro que fumaremos cuando nos sintamos nerviosos. Si nos consideramos nerviosos y sentimos que “necesitamos tener algo entre las manos”, nos ayudaremos de un cigarro para evitar esos nervios que nos genera estar con gente. Y así, con un sinfín de excusas.

Pero, ¿y si pudiéramos cambiar esas creencias, esas sensaciones? Todos sabemos lo nocivo que es el tabaco, y a pesar de ello no dejamos de fumar. Eso es porque nuestra excusa o creencia solventa un problema a corto plazo (inseguridad, nervios…) y tiene más fuerza en nuestra mente que el miedo a muy largo plazo, de que nos pueda suceder algo por fumar.

Así que si pudiéramos cambiar esa creencia de que fumar nos relaja, de que necesitamos fumar, seguramente desaparecerían en nosotros las ganas de llevarnos un “ya no tan rico cigarrillo” a la boca.

Y eso es lo que trabaja la hipnosis. Gracias a la hipnosis clínica, con tan solo una sesión de una hora (como puedes ver en este vídeo), se puede acceder a nuestra mente inconsciente, y podemos modificar todas esas asociaciones que tenemos con el tabaco. De esta manera podremos dejar de asociar el cafetito con un cigarro, la copa entre amigos con un cigarro, la necesidad de relajarnos con un cigarro, etcétera.

(Imagen del vídeo con una sesión de hipnosis para dejar de fumar).

Así pues, sin tener que realizar un enorme esfuerzo, una persona fumadora puede dejar de sentir esa necesidad por fumar, puesto que ya no asociará el tabaco a ninguna cuestión positiva. Como muchos pacientes han comentado tras dejar de fumar con hipnosis, “Yo no dejé el tabaco, fue el tabaco el que me dejó a mí.”

Parece magia, pero no lo es. Indudablemente, la hipnosis es un proceso complejo, donde la habilidad del terapeuta supone un factor determinante, al igual que la facilidad para visualizar y relajarse que tenga el paciente. La correcta conjunción de estos factores puede llevar a unos porcentajes de éxito de más del 90%. Cifra para nada desdeñable.

Así que si estás deseando dejar de fumar ¿qué te parece probar con la hipnosis?

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