Si andamos por los alrededores de la fortaleza de Marvao en Portugal, podremos encontrar una pieza de la historia de España, de Extremadura, que nos cuenta mucho de lo ocurrido aquí hace más de quinientos años.

En la Alhambra de Granada, los Reyes Católicos firmaron el decreto el 31 de marzo de 1492, en el cual se obliga a todos los judíos de la Península Ibérica a convertirse al catolicismo o ser expulsados, con fecha límite de 31 de julio de 1492. Curiosamente el texto se basó en otro elaborado por Torquemada, y es que la Inquisición española tenía mucho que decir en el asunto. Fueron expulsados los judíos de otros lugares de Europa, incluyendo Portugal, pero en nuestro país vecino eso ocurrió unos años más tarde. Las aljamas de Cáceres, de Hervás, de Valencia de Alcántara o de Alburquerque recibieron la noticia con poco tiempo de antelación.

Así que había que organizar el éxodo rápidamente hacia Portugal, por Valverde del Fresno, por Zarza la Mayor, por Valencia de Alcántara, La Codosera o Badajoz. Algunos se quedarían allí, hasta su expulsión, y otros usaron al país luso como puente hacia África y otros lugares. Si buscamos bien, junto al puente medieval de Marvao, y al lado de su piscina natural, encontraremos una placa que recuerda que los judíos extremeños cruzaron por aquel lugar hace más de quinientos años.

En la misma zona, un viejo puente y una piscina natural invitan a pasar la tarde. Y luego, subir a Marvao si por la empinada carretera.

Fotos de Manuel González.

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