Dejando atrás Alcácer do Sal, seguimos nuestro camino adentrándonos en la Reserva Natural do Estuário do Sado.

Y seguimos este camino porque buscamos las magníficas playas de la zona. Comporta es una pequeña aldea de pescadores donde existe, para los curiosos, un museo del arroz. En las zona se puede acceder a muchos kilómetros de playa atlántica, fría, pero de aguas limpias. Si seguimos este camino al norte nos adentraremos en la península de Tróia, dentro también de la reserva natural.

Tróia conforma una larga lengua de arena que cierra la desembocadura al Océano Atlántico del río Sado. A pesar de que se pueden encontrar en la zona instalaciones turísticas, sus playas siguen siendo muy recomendables por su gran extensión y el respeto al ecosistema, aunque se ve amenazado por un urbanismo bastante cuestionable.

Además posee ruinas fenicio-romanas para los más curiosos. Es habitual que los bañistas busquen huecos a los lados de la carretera para dejar el coche y cruzar la duna hasta el mar. En el extremo de la península, frente a Setúbal y la Serra da Arrábida, podremos tomar un ferry hacia la ciudad. Aunque lo mejor no está en el extremo, si no en la larga lengua de arena.

Fotos de Manuel González.

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