Entre las tradiciones de los otomí-chichimecas de Tolimán destaca una peregrinación anual a los cerros sagrados.

Los otomí- chichimecas o hñañhu, que se encuentran asentados en Tolimán (en el estado de Querétano), han conservado a lo largo del tiempo una serie de lugares sagrados y de tradiciones de gran riqueza, que han sido considerados como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Este pueblo está constituido por diversas comunidades que desarrollan anualmente actividades de culto divino y de enaltecimiento de su propia cultura. Entre ellas, la UNESCO destaca la peregrinación que realizan en procesión estos pobladores hacia tres espacios naturales de gran valor espiritual para ellos; que son: el cerro del Frontón, el pinal de Zamorano y la Peña de Bernal. En la cima de cada una de estas elevaciones se encuentra una milagrosa cruz, la Santa Cruz. Estas peregrinaciones sirven como demostración de devoción hacia su propia cultura, a sus antepasados y a los Dioses (para apelar a su protección y a la llegada de las lluvias). Además, para los otomí-chichimecas el agua es uno de sus símbolos principales; por lo que también muchas de las actividades tendrán este escaso recurso como elemento central. 

El denominado chimal es otro de sus elementos característicos, y consiste en una ofrenda que refleja la resistencia y el agradecimiento general por los bienes de los que han disfrutado ese año. Por otra parte, en una acción de mayor recogimiento de las comunidades, las capillas familiares son un centro de diversos rituales de veneración y de organización. 

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