El canto pirekua, originario del pueblo P´urhépecha de Michoacán, sirve para elogiar la vida y el entorno.

Los orígenes del canto pirekua aglutinan una combinación de influencias de la época prehispánica y de la colonización del siglo XVI. Además, con el tiempo, se hace cada vez más evidente la presencia de otras influencias europeas y africanas. En la actualidad, llegan a interpretarse también en castellano. 

Concretamente, sus raíces y conservación se le atribuyen al pueblo P´urhépecha del estado de Michoacán; por lo que la mayor parte de las creaciones son exclusivamente melódicas o se cantan en la lengua autóctona. Los pirériechas son los intérpretes de las canciones que, en grupo o en solitario, acompañan su voz con instrumentos de cuerda, con coros, e incluso con orquestas. En el caso de las canciones melódicas, los ritmos más tradicionales son los abajeños o los sones; pero siempre con una lentitud y un sentimentalismo muy marcados. 

La temática de la pirekua, siempre dentro del homenaje a la vida y lo natural, resulta muy variada; ya que puede estar inspirada tanto en los momentos más cotidianos como en motivos históricos. Entre la propia comunidad también se emplea como un elemento de unión y de debate a cerca de las preocupaciones que inquietan a sus miembros; así como se utiliza para comunicar y perpetrar oralmente acontecimientos importantes de su historia. 

El 16 de noviembre de 2010, el canto pirekua fue incluido en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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