¿Se te resiste este preciado molusco? En este manual te explicamos cómo abrir una ostra y no morir en el intento.

El motivo por el que las ostras son tan difíciles de abrir es el comportamiento contráctil del músculo abductor, que controla la apertura y el cierre de la concha y puede cerrarla en menos de 100 milisegundos. Este músculo es el que mantiene también las conchas inmóviles una vez se han cerrado, y tiene una gran fuerza, pues de ello depende la supervivencia de este cotizado molusco. Es por ello que para abrir una ostra, nos remitimos a un popular refrán, más vale maña que fuerza. Te explicamos a continuación cómo hacerlo:

En primer lugar, has de proteger tu mano por si en el proceso se te escapa la punta del cuchillo, para ello, un paño de cocina doblado en cuatro bastará. Pon el paño de cocina sobre la palma de tu mano y, sobre él, la ostra, con el lado más convexo hacia abajo.

 

Necesitarás un cuchillo especial para abrir ostras o, en su defecto, un cuchillo resistente, corto y con punta. Introduce la punta del cuchillo en la bisagra de la concha, en el lateral, y muévelo poco a poco hasta encontrar el músculo abductor. Una vez localizado, córtalo por la parte superior de la concha. La ostra se abrirá sola en este momento, tan sólo tendrás que pasar el cuchillo con cuidado por debajo del cuerpo para desprenderlo de la concha y, ¡lista para comer!

 

Imagen: Swamibu

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