La crisis de 2002 supuso un antes y un después en la industria fonográfica de Argentina.

La Cámara Argentina de Productores de la Industria Fonográfica (CAPIF) es la encargada de velar por los intereses del mercado de la música y elaborar informes anuales sobre la situación de este sector.

El análisis más interesante, en cuanto a ventas y facturación, es el análisis comprendido entre los años 1991 y 2010. Este estudio nos muestra a simple vista la evolución del mercado. Encontramos tres fases principalmente:

- Antes de 2002.

Durante toda la década de los noventa, la música gozaba de un rendimiento a favor de los artistas, ya que aunque la facturación no alcanzaba cotas muy elevadas el número de copias era bastante aceptable. Como ocurre en el año 1993, en el que se facturaron 148.700.000 pesos y se vendieron 20.054.000 fonogramas. Si dividimos ambos valores, obtendríamos un dato medio de 7,414 pesos por fonograma.

Pero lo interesante para el mercado, es que tanto la facturación como las ventas sean elevadas, de este modo se favorece a los artistas, a las compañías discográficas y al público. Y este ejemplo lo podemos ver en el año 1998, en el que se facturaron 358.448.918 pesos y se vendieron 24.083.243 fonogramas. El precio medio hipotético se situaría en 14,883 pesos por fonograma, no tan barato como en años anteriores pero no tan elevado como en años posteriores.

- El  año 2002.

El año 2002 fue el año de la crisis, a raíz de los famosos acontecimientos producidos en Argentina en diciembre del año anterior. La música no iba a ser menos, es una industria muy susceptible a las fluctuaciones económicas. Ese año, la facturación y las ventas se encontraban parejas, pero con datos muy bajos. Se facturaron 103.263.081 pesos y se vendieron 6.190.348 fonogramas. El precio medio hipotético que saldría serían 16,681 pesos por fonograma, pero ¿De qué sirve un precio aceptable cuando se vende tan poco de un producto? La explicación fue la situación coyuntural vivida ese mismo año en Argentina.

- Después del 2002.

Y después de la crisis, la industria comienza a recuperarse. Un dato positivo para las compañías discográficas, pero no para los nuevos artistas ya que las ventas descendieron. La piratería y la llegada de Internet no favorecieron a la industria. La solución planteada fue la compra de fonogramas a través de descarga digital, hecho que hizo ascender la facturación pero no con el éxito esperado.

En el año 2007, se facturaron 376.669.527 pesos y se vendieron 18.164.964 copias. El precio medio hipotético ya asciende a 20,73 pesos por fonograma. Un precio muy elevado para el bolsillo de los consumidores.

Y en 2010, vemos como la situación vuelve a descender en ambos sentidos y empeora el mercado. Se facturaron 320.473.588 pesos y se vendieron 12.185.308 fonogramas. El precio medio hipotético del fonograma ascendía ya 26,29 pesos por fonograma.

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