La lluvia ácida es una consecuencia directa de la contaminación, fruto de la acción del ser humano en el planeta. Sus efectos son devastadores para el medio ambiente, ¿en qué consiste?

La lluvia ácida es un fenómeno que se debe a la contaminación del aire. Las fábricas, las centrales eléctricas y los motores de combustión interna que queman carbón o productos derivados del petróleo emiten gases contaminantes a la atmósfera: óxido de nitrógeno, dióxido de azufre y trióxido de azufre. Estos gases reaccionan en contacto con la humedad del aire creando ácidos: ácido nítrico, ácido sulfuroso y ácido sulfúrico, que se depositan en las nubes y vuelven a la tierra siguiendo el ciclo natural del agua, en forma de lluvia, niebla, nieve o granizo.

 

¿Cómo se mide el grado de acidez de estas precipitaciones? A través de una  escala de pH, en la que el 0 indica el grado máximo de acidez y el 14, el grado máximo de alcalinidad, situándose el pH neutro en el 7. El pH de la lluvia es ligeramente ácido (pH 5.65), pues se mezcla con óxidos de forma natural en el aire. La lluvia con pH inferior a 5, se considera lluvia ácida y muchas veces puede alcanzar el pH del vinagre (pH 3).

La lluvia ácida tiene efectos devastadores en el medio ambiente: desde la acidificación de las aguas y empobrecimiento de los suelos, hasta la mortalidad de la vegetación y de los animales. Además, por su carácter corrosivo, es capaz de disolver edificios de mármol y caliza.

Imágenes: fabbio, cm195902, Wisconsin Department of Natural Resources.

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