Los terremotos son más comunes de lo que pueda parecer. De hecho, en algunos lugares del mundo son extremadamente frecuentes, como en Japón, Indonesia y Chile. Pero ¿por qué se producen?

La palabra terremoto procede del latín: terra (tierra) y motus (movimiento), aunque este fenómeno también es conocido como seísmo o sismo, que procede del griego: σεισμός (temblor de Tierra). Ambos orígenes nos dan una pista de por qué se producen los terremotos.

La corteza terrestre está formada por placas tectónicas que se mueven constantemente. No obstante, este movimiento es muy lento y no lo percibimos. Con el paso del tiempo, el desplazamiento de las placas se va obstaculizando y, poco a poco, se va acumulando energía. Finalmente, las placas chocan entre sí y esta energía acumulada se libera de golpe, aflorando a la superficie terrestre y dando lugar a lo que conocemos como terremoto.

 

La mayoría de los terremotos que se producen son de este tipo, conocidos como tectónicos. Sin embargo, existe otro terremoto menos común: el volcánico. Este se produce por la acción volcánica, los gases y los vapores, debido a su fuerza expansiva, producen explosiones cuando el magma asciende por la chimenea del volcán.  

 

Pero los terremotos no solo se producen por causas naturales, sino también por la acción del ser humano, por ejemplo, al acumularse demasiada energía del movimiento del agua en una presa.

 

Imagen: dsearls.

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