Una “ola de calor” es un periodo de tiempo (dos o tres días) excesivamente caluroso o húmedo, no típico de la zona que lo sufre. Si, por el contrario, las temperaturas bajan radicalmente durante un periodo de tiempo se denomina “ola de frío”.

Aunque la expresión “ola de calor” u "ola de frío" es relativamente nueva en la meteorología, estamos acostumbrados a escucharla en los medios de comunicación para referirse a un cambio en la temperatura considerada “normal” de una zona, por otra extremadamente cálida o fría. En España, la Agencia Estatal de Metrología define “ola de calor” como un periodo de al menos 3 días con temperaturas extremadamente altas o bajas.

A lo largo de la época estival, suele se habitual que, durante varios días, se vivan varias olas de calor, donde las temperaturas sufren un incremento anormal. Algunas regiones suelen ser más susceptibles que otras a este fenómeno natural; la zona mediterránea es un ejemplo de clima con variaciones de temperaturas.

Este cambio en la temperatura de una zona supone un impacto en la salud de sus habitantes (incluso generando la muerte por “golpes de calor” o por hipotermias), en el consumo eléctrico y en los bosques (alto riesgo de incendios).

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