A veces un suculento helado viene acompañado de un dolor punzante en nuestra cabeza, en este manual te explicamos la causa de este fénomeno.

Seguro que sabemos de qué te hablamos y alguna que otra vez habrás sufrido esta molestia al comer un helado o beber un bebida muy fría. Pues la causa de esta contrariedad la encontramos en los nervios que se encuentran en nuestro paladar.

 

Cuando tomamos algo muy frío, aumenta de forma rápida el flujo sanguíneo al cerebro. Los capilares se contraen súbitamente, disminuyendo la velocidad del flujo sanguíneo, para volver a dilatarse inmediatamente después. Este cambio brusco es lo que produce que los nervios situados en nuestro paladar, especialmente el más grande de ellos: el nervio trigeminal, envíen una señal de dolor al cerebro, produciéndonos ese dolor punzante en la zona media de nuestra cabeza.

La forma de evitar que esto ocurra o de, al menos, minimizar las probabilidades de que lo haga, es dejar la sustancia unos segundos en nuestra boca, para calentarla antes de tragarla, evitando un primer contacto directo con el paladar.

 

Imagen: donnierayjones

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