En los primeros tiempos de Halloween, se decoraban nabos en lugar de calabazas.

En los inicios de la festividad de Halloween, los nabos eran empleados en esas fechas para crear faroles que guiaran a las almas perdidas por el camino hacia el mundo mortal. Pues bien, con la llegada de la noche de las brujas a Norteamérica, el nabo fue sustituido por la calabaza; cuya elaboración es muy simple:

Herramientas:

- Una bandeja de madera.

- Un recipiente de cristal.

- Un cuchillo corto y afilado.

- Una cuchara.

- Una vela.

Elaboración:

1- En primer lugar, con el cuchillo se tienen que hacer varias hendiduras (formando un hexágono) en la parte superior de la calabaza alrededor del rabo. 

2- Después, retiraremos la tapa que hemos obtenido con los cortes y la apartaremos.

3- El interior de la calabaza, con paciencia y con ayuda del cuchillo y de una cuchara, se irá vaciando con paciencia; y los trozos sobrantes irán en un recipiente de cristal para aprovecharlos en un pastel.

4- Debajo de la calabaza irá colocada una bandeja de madera, porque mientras que la vaciamos posiblemente se irá vertiendo el jugo.

5- Cuando la calabaza esté vacía, con el cuchillo se recortan los ojos, la boca y la nariz al gusto.

6- Una vez terminado el trabajo, hay que dejarla secar varias horas al aire.

7- Para terminar, colocaremos una vela en su interior y nuestro farol estará listo.

 

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