En el mundo de la danza nos encontramos con muchos bailarines con una ligera hipertensión de las rodillas, lo cual entra dentro de la estética del ballet.

Los estudiantes con las rodillas hiperextendidas suelen soportar el peso en la parte de atrás del pie y exagerar la curva lordótica de la parte inferior de la espalda. En ese caso, el profesor debe enseñar al alumno a estirar la rodilla desde el cuádriceps sin empujarla completamente hacia atrás. En su lugar, los muslos han de mantenerse en tensión y la rodilla ha de mantenerse en una posición neutra.

Cuando la hiperextensión tiene más de 15º y no está bien trabajada, las lesiones pueden aparecer, y ciertos movimientos pueden resultar más difíciles para el bailarín como, por ejemplo, la recepción de los saltos. Por lo tanto, se debe prestar atención a la colocación de todo el cuerpo.

En estos casos, puede resultar útil realizar ejercicios destinados a fortalecer los aductores, el vasto medial, los isquiotibiales y los glúteos.

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